Puede que todo sea igual y pasen años sin que nos recuerdes, puede ser. Puede ser que insultes y no te entiendas cuando sobre tus manos caiga azarosamente una foto de amor, puede ser. También es probable que conmigo hayas aprendido a odiar o que hayas entendido que nunca me habías amado.
Puede ser que me corte las palabras una imagen tuya al recordanos, puede ser. Puede ser que me hayas conmovido a tal punto que todas las mujeres que puedo mirar resultan ser una copia absurda de tí, un espejismo, una imitación, una imperfección.
También es probable que no esté preparado para volver a encontrarte otra vez, o que si te miro de reojo intente escapar con la velocidad de cuatro piernas. En ocasiones tengo miedo de que levantes la vista y me descubras abrazado a la barra, sin rosas en la mano pero con la humedad en mis ojos, todavía relampagueantes por un sabor agridulce.
La gente se va, pasa, es siempre distinta. No sabemos con cuánta ilusión emprenden el viaje y tampoco nos importa si al final de cuentas sueño con la torre de fondo al beso y sin ninguna ocupación más que la del corazón.




0 sentidos ajenos:
Publicar un comentario en la entrada