Tu calor, magnífico calor que envolvía mis sentidos. Tus ojos como dos lunas preciosas sin recordar tu sol, sólo eramos tú y yo. ¿Quién podría regar tu mundo de ilusiones? Muy mal jardinero, pero buen mago.
Pasa el tiempo, años en el exilio y sin embargo tu presencia en ausencia me genera una sonrisa enorme. Un bienestar en mi alma por haberme chocado con tan hermoso ser humano.
Sin dudas, te extraño enormemente.




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